Andano en la verdad

Información del mensaje

  • Pasajes clave: 3 Juan 3-8
  • Serie: Mensajes individuales (2026), núm. 2
  • Fecha: domingo, 11 de octubre de 2026 (mañana)
  • Lugar: Kenny Lake Community Chapel — Kenny Lake, Alaska
  • Predicador: Jared Byrns

Texto

Una oración por nuestros hijos

Esta mañana quiero compartir con ustedes un pasaje de las Escrituras que ha sido especialmente significativo para mí durante muchos años, porque ha sido mi oración por mis hijos. Tengo muchos hijos. A veces conozco a personas que tienen más y me dicen: «Bueno, cinco no son tantos», ¡pero cinco son muchos! Así que tengo muchos hijos, y uno siempre quiere que hagan lo correcto, no solo cuando estamos presentes, sino también cuando no estamos allí. Oro para que esta semana hayan estado haciendo lo correcto mientras yo no estoy en casa.

Mi hijo mayor tiene 15 años y, poco antes de que yo saliera de viaje, estaba trabajando en el extremo más alejado de nuestra propiedad, allá en el pastizal. Hay un viejo corral para el ganado que no se ha utilizado desde hace mucho tiempo, y él estaba limpiándolo y despejándolo. Mi hija mayor vino a buscarme y me preguntó: «¿Sabes lo que está haciendo?». Le dije: «Bueno, así de momento, no». Había tomado unos postes de metal y los había colocado entre las horquetas de dos árboles. Estaba parado sobre ellos, cortando ramas a machetazos.

No soy inspector de OSHA, pero, por favor, ¡no hagamos cosas que terminen obligándome a llevarlos a urgencias! Así que he estado llamando después a mamá para asegurarme de que él no siga haciendo locuras mientras estoy fuera. Espero que esté haciendo lo correcto en mi ausencia. Eso es lo que Juan deseaba para las iglesias, hasta el punto de llamarlos hijos: que anduvieran en la verdad e hicieran lo que debían hacer en su ausencia. Es lo mismo que queremos para nuestros hijos en lo espiritual, y es lo que queremos para nuestros hermanos en la fe en lo espiritual.

Por eso este pasaje ha sido tan significativo para mí durante mucho tiempo, y quiero compartirlo con ustedes esta mañana. Se encuentra en 3 Juan, versículos 3 al 8. Dice el apóstol Juan:

Me alegré mucho cuando vinieron algunos hermanos y dieron testimonio de tu verdad, es decir, de cómo andas en la verdad. No tengo mayor gozo que este: oír que mis hijos andan en la verdad. Amado, actúas fielmente en todo lo que haces por los hermanos, especialmente cuando son desconocidos. Ellos han dado testimonio de tu amor ante la iglesia. Harás bien en encaminarlos de una manera digna de Dios, pues salieron por causa del Nombre, sin aceptar nada de los gentiles. Por tanto, debemos sostener a tales hombres para que seamos colaboradores de la verdad.

Voy a detenerme allí porque en el versículo 9 cambia de tema y comienza a hablar de algunas personas de la iglesia que no estaban haciendo esto. Pero para nuestros propósitos esta mañana podemos concentrarnos en la parte alentadora. Lo que alegraba a Juan era que ellos estaban andando en la verdad.

Ahora bien, observen que en el versículo 4 utiliza la palabra _hijos_. No está hablando específicamente de sus hijos biológicos. Está hablando de las personas de la iglesia. Cuando Juan escribió esto, era el creyente de mayor trayectoria entre ellos. Muy probablemente era el último apóstol que quedaba con vida.

En nuestra iglesia en Lawton hemos estado estudiando 1, 2 y 3 Juan los miércoles por la noche, y este ha sido un tema recurrente. Estas son las cosas que el apóstol Juan, como último apóstol sobreviviente, la última persona que había caminado con Jesús y pasado aquel tiempo con Él, quería que la gente supiera mientras todavía tenía oportunidad de transmitirlas, antes de que desapareciera aquella generación. Así que para Juan todos ellos eran sus hijos espirituales. Tanto si él los había guiado personalmente a Cristo como si no, eran sus hijos espirituales porque les enseñaba, invertía en ellos, dedicaba su vida a ellos y deseaba verlos crecer en la verdad y continuar andando en la verdad.

¿Qué significa andar en la verdad?

Todo este pasaje trata del deseo de Juan de que las iglesias siguieran andando en la verdad. Así que tenemos que detenernos y preguntarnos: ¿qué significa siquiera esa expresión? ¿Qué significa andar en la verdad? Siempre me parece útil, cuando estudiamos a Juan, mirar lo que escribió en otros lugares. Esa es una de las ventajas de contar con varias cartas suyas. Podemos seguir algunas de estas ideas a través de todos sus escritos, tanto en el Evangelio como en las tres cartas que escribió.

Juan describe la verdad de tres maneras. Si volvemos al Evangelio de Juan, en Juan 17:17, dice: «Santifícalos en la verdad. Tu palabra es verdad». Está registrando las palabras de Jesús mientras ora al Padre. Así que, cuando Juan les dice a los creyentes que anden en la verdad, ciertamente tiene en mente que la verdad se revela en la Palabra de Dios. Cuando tenemos estas páginas delante de nosotros, tenemos la verdad que Dios ha revelado para que la conozcamos, la entendamos y andemos en ella.

También podemos verlo en ese mismo Evangelio, en Juan 14:6, donde Jesús le dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí». Juan presenta a Jesús como la personificación de la verdad. La verdad se encarna en Jesucristo. No podemos separar la verdad de Jesucristo. Él es la verdad, la verdad de Dios venida en carne humana.

Y luego, cuando pasamos a las cartas de Juan, allí en 1 Juan vemos esta idea de la verdad a lo largo de toda la carta. Es uno de los temas principales de 1 Juan. Cuando comenzamos este estudio hace varias semanas, recorrí el texto y subrayé cada vez que utilizaba alguna variación de la palabra inglesa _know_, K-N-O-W, que significa _saber_ o _conocer_. Perdí la cuenta. No he logrado contar cuántas veces la subrayé, porque son tantas que resulta difícil llevar la cuenta en la página.

Juan quiere que conozcamos la verdad, y una de las cosas que presenta es el testimonio de Juan y de otros como él que caminaron con Jesús: los apóstoles. Vemos que la verdad es proclamada por medio de los apóstoles. Él dice en 1 Juan 2:21: «No les he escrito porque no conozcan la verdad, sino porque la conocen». Escribió 1 Juan para recordarles ciertas cosas a personas que ya conocían la verdad, y lo relaciona con su testimonio, con lo que los apóstoles habían compartido con ellos. Tres versículos más adelante dice: «Procuren que permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio». Habla de la verdad que él y sus compañeros apóstoles habían compartido con ellos.

No era verdad porque los apóstoles fueran una autoridad por sí mismos. Era verdad porque estaban compartiendo lo que habían oído directamente de Jesús. Así que tenemos esta idea de la verdad, y no se trata de fuentes de verdad que compiten entre sí. La Escritura, el testimonio de los apóstoles, la persona de Jesucristo: no son fuentes de verdad que compiten entre sí. Es Dios asegurándose de que recibamos la verdad desde todos los ángulos para que podamos conocerla.

La verdad acerca de Jesús

La verdad más importante que Juan quiere que comprendamos es quién es Jesús. Dedica toda la primera carta de Juan a hablar de quién es Jesús y de las consecuencias de negar quién es Él. En esencia, andar en la verdad significa tener una comprensión de Jesús que concuerde con lo que Él dijo acerca de Sí mismo. ¿Quién afirmó Jesús ser?

Mientras nos preparábamos esta mañana, escuchamos el culto de nuestra iglesia de origen allá en Lawton. El hermano que está predicando en mi ausencia habló precisamente de ese tema: «¿Quién dicen ustedes que soy Yo?». Fue un mensaje maravilloso y un maravilloso recordatorio de que tenemos que volver a examinar lo que creemos acerca de Jesús, y eso debe concordar con lo que Jesús dijo acerca de Sí mismo.

¿Pensamos que es solamente un buen maestro de moral? ¿Pensamos que fue solamente un hombre brillante? Yo puedo pensar que alguien es brillante y tiene ideas brillantes sin tener que modelar toda mi vida según la suya. Hay inventores brillantes en el mundo con ideas increíblemente creativas. Yo no quiero vivir mi vida como ellos viven la suya. Eso no me llevará a ninguna parte con Dios.

Hay personas con teorías morales interesantes, pero eso no las convierte en una autoridad. No podemos limitarnos a tener una opinión acerca de Jesús. Esa opinión debe concordar con lo que Él dijo acerca de Sí mismo. ¿Es Él el Hijo de Dios nacido de una virgen? ¿Es el hombre sin pecado, Dios en carne humana? ¿Hablaba en serio cuando dijo en Juan, capítulo 8: «Antes que Abraham naciera, Yo soy», afirmando ser el Dios del Antiguo Testamento?

¿Es Él el único sacrificio por los pecados? ¿Es el sacrificio que sería aceptable al Padre? ¿Es capaz de ponernos en una relación correcta con Dios? ¿Es el camino, la verdad y la vida, como dijo? ¿Su muerte realmente significó algo para nosotros?

Él nos ha dado pruebas abundantes de que es todo lo que afirmó ser. Por lo menos nueve veces en los Evangelios predijo Su propia muerte y resurrección antes de que sucedieran. Nunca logro recordar quién lo dijo por la radio, pero lo escuché hace años: «Si un hombre predice su propia resurrección de entre los muertos y luego la lleva a cabo, yo simplemente voy a creer todo lo que diga acerca de sí mismo». Para mí, en eso se resume todo.

Juan quiere que sepamos lo que Jesús dijo acerca de Sí mismo. Quiere que sepamos lo que las Escrituras nos dicen acerca de Él. Quiere que conozcamos también su propia experiencia como testigo presencial de quién es Jesús, registrada para nosotros en las Escrituras. Pero no se trata solamente de conocer estas cosas.

Juan relaciona constantemente las ideas de creer la verdad de Dios, ordenar nuestra vida conforme a la verdad de Dios y perseverar en ese camino a pesar de las dificultades. Una cosa es creerla. Otra cosa es ponerla en práctica. Eso es lo que significa andar en la verdad: creer lo que Jesús dijo acerca de Sí mismo, vivir como si esas cosas fueran ciertas y seguir adelante incluso cuando se vuelve difícil.

Así que cuando Juan escribe a la iglesia de aquel tiempo, eso era lo que buscaba: que anduvieran en la verdad. En este pasaje comparte unas tres cosas que podemos aprender acerca de andar en la verdad y por qué es importante.

Andar en la verdad anima a nuestros hermanos en la fe

Si miran los versículos 3 y 4, vemos que una de las razones por las que es importante andar en la verdad es que hacerlo anima a nuestros hermanos en la fe. Juan escribió sobre esto. Dijo: «Me llené de gozo cuando algunos hermanos vinieron y dieron testimonio de tu verdad, es decir, de cómo andas en la verdad». No solamente creían la verdad, sino que la practicaban. Perseveraban en ella.

Dice: «No tengo mayor gozo que este». Ningún gozo mayor que este. Su éxito no estaba en la cantidad de personas que atraía. No estaba en todas las cosas que había logrado. Su éxito como apóstol estaba en que había personas que continuaban andando en la verdad porque él había invertido su vida en ellas. No tenía mayor alegría que saber que esas personas seguían andando en la verdad y siguiendo a Cristo.

De esto podemos ver que nuestro testimonio fiel es un estímulo para quienes sirven a nuestro lado e invierten en nosotros. Cuando andamos en la verdad, no solamente creyendo lo que Jesús dice acerca de Sí mismo, sino viviendo como si fuera cierto, eso animará a quienes nos rodean.

Ustedes, los que forman parte de esta iglesia, quizá piensen: «¿Alguien presta atención a lo que estoy haciendo? ¿Alguien siquiera lo ve? ¿A alguien le importa? ¿Hace alguna diferencia?». Las personas de esta congregación local son animadas y fortalecidas por la fidelidad de ustedes, no solo al creer en Jesús, sino al vivir como si lo que Él dice fuera verdad. Eso anima a los demás. Así que nunca piensen que lo que hacen no importa, porque sí anima a quienes los rodean.

Anima a quienes invierten en ustedes: su pastor, sus ancianos, sus maestros de escuela dominical, cualquiera que les esté ministrando y dedicando tiempo. Es un estímulo para ellos. Hay momentos en los que pienso: «Bueno, prediqué otra semana. Enseñé clases aquí. Aconsejé a esta persona. ¿Sirvió de algo todo eso?».

Y entonces uno escucha una historia de cómo alguien entendió algo. Escucha cómo alguien pudo dar testimonio de Cristo a una persona con la que se encontró en el supermercado. Escucha cómo alguien pudo animar a un vecino. Y yo pienso: «¡Lo entendieron!». Me encanta esa confirmación que Dios nos da de que el tiempo dedicado a alguien, la inversión que hacemos en alguien por medio del ministerio, no ha sido en vano, porque lo entendieron.

Están andando en la verdad, no solamente el domingo cuando están aquí, sino que salen por esas puertas, creen la verdad acerca de Jesús y la ponen en práctica. A veces eso es el combustible que necesito para seguir adelante otra semana. Así que no piensen que no importa. Anima a quienes están a su lado. Anima a quienes invierten en ustedes.

La noticia se difunde

Pero además de eso, la noticia se difunde. En el versículo 4 Juan habla de su propia experiencia como alguien que ha invertido en ellos. Pero si retrocedemos un versículo, al versículo 3, habla de personas que fueron a contarle acerca de ellos. Las noticias corren. Se corre la voz acerca de lo que sucede en distintas iglesias.

A veces nos enteramos de lo que ha ocurrido. En nuestra comunidad, en nuestro condado, hay unas 30 iglesias en nuestra asociación. A veces, para bien o para mal, nos enteramos de lo que ha sucedido en una iglesia antes de que hayan dicho el amén final. Casi así de rápido. Las noticias corren. También se difunden las noticias del servicio fiel.

Conocí a algunos de ustedes el miércoles por la noche cuando vinimos al servicio de jóvenes, pero a la mayoría no los había conocido antes de esta mañana. Sin embargo, les digo algo: a 2,800 millas de distancia en línea recta, allá en el suroeste de Oklahoma, ya habíamos oído historias de lo que Dios está haciendo por medio de las personas de Kenny Lake, Alaska. Habíamos oído de su fidelidad al continuar reuniéndose aquí para adorar al Señor, servirlo y tratar de ministrar a su comunidad. Habíamos escuchado esas historias. Nos habían llegado hasta allá.

Y son un estímulo para nosotros. Son un estímulo para nosotros. No piensen que lo que hacen no importa. Nuestro testimonio fiel puede animar también a quienes están lejos.

Andar en la verdad se manifiesta en el amor

Luego llegamos a los versículos 5 y 6, y vemos que andar en la verdad se demuestra por nuestro amor unos por otros. Cuando andamos en la verdad, eso se va a manifestar. Se hará evidente. Se notará. Él dice: «Actúas fielmente en todo lo que haces por los hermanos, especialmente cuando son desconocidos, y ellos han dado testimonio de tu amor ante la iglesia».

Una vez más, Juan da prioridad a que crean lo correcto. Ya les dije que, si vuelven a recorrer 1 Juan, el mensaje es: «Quiero que sepan. Quiero que sepan. Les escribí esto porque ustedes sí saben». Habla de conocer y creer la verdad. Pero es igual de importante que la pongamos en práctica.

Una de las demostraciones más claras de que andamos en la verdad y creemos la verdad se verá en nuestro amor unos por otros. Si creemos lo que Jesús dijo acerca de Sí mismo, y si eso hace una diferencia en nuestra vida cotidiana, se reflejará en la manera en que nos amamos unos a otros.

Juan utiliza mucho esa terminología del amor en sus cartas. Y hace algún tiempo se me ocurrió que el mundo utiliza la palabra _amor_ de una manera diferente de como la utiliza la Biblia. Amar no significa que estoy de acuerdo con todo lo que tú quieras hacer. Amar no significa que te doy todo lo que quieras. Mis hijos estarían felices si pudieran vivir entre chispas de chocolate y caos todo el tiempo, ¿verdad? Yo podría darles esas cosas, pero eso no sería verdadero amor.

A veces amar significa decir una verdad difícil. A veces amar significa decir: «¡Bájate de ese árbol! ¡Bájate de ese árbol con el machete!». A veces amar es difícil.

El amor busca el bien de la otra persona

Una definición bíblica práctica a la que hemos llegado, reuniendo enseñanzas acerca del amor de distintos lugares de las Escrituras, es que el amor es un compromiso sacrificial de buscar el bien de otra persona de acuerdo con la verdad de Dios. Es sacrificial. Significa que amarnos unos a otros nos va a costar algo.

Es un compromiso porque hay días en los que no lo sentimos. El mundo piensa que el amor es un sentimiento. Cualquiera que lleve casado más de unos cinco minutos sabe que hay momentos en que no se sienten esas emociones cálidas y agradables. Mi esposa y yo no peleamos, realmente ni siquiera discutimos, a menos que sea domingo por la mañana. Entonces podemos sacarnos de quicio mutuamente. No sé si Satanás vive en la casa de alguien más los domingos por la mañana y trata de distraerlos antes de venir a la iglesia. Tal vez solo en la mía.

Pero hay momentos en los que podemos irritarnos mutuamente y no sentir esa calidez en ese instante. Sigue siendo un compromiso de amarla, y de amarla de manera sacrificial. Y así sucede también con nuestros hermanos en la fe. No es solamente cuando lo sentimos. Es un compromiso.

Consiste en buscar el bien de la otra persona. No necesariamente buscar lo que quiere y darle lo que quiere, sino buscar lo que es bueno para ella conforme a la verdad de Dios. La Palabra de Dios es la que define lo que es bueno para nosotros. Y no voy a decir que esa sea la única manera de describir el amor según la Biblia, pero es una buena definición práctica a la que hemos llegado durante nuestros estudios.

Y cuando hacemos esas cosas, se van a notar. No podremos hacerlas de manera constante a menos que andemos en la verdad. Pero si andamos en la verdad, podremos reconocerlo porque veremos ese amor.

Amar a hermanos y hermanas que nunca hemos conocido

Las personas a quienes Juan escribía demostraban esa clase de amor y cuidado unos por otros. Incluso mostraban esa clase de amor y cuidado hacia hermanos que ni siquiera conocían, hermanos y hermanas que nunca habían conocido. Lo dice en el versículo 6: «Especialmente cuando son desconocidos; ellos han dado testimonio de tu amor ante la iglesia».

Eso es algo que he llegado a entender en los últimos años. Procuro no alejarme más de unas 20 millas de Lawton a menos que sea necesario. Pero si uno quiere venir a Alaska, tiene que hacerlo, porque queda un poquito más lejos de 20 millas. Ha habido ocasiones en que el ministerio me ha llevado a lugares más distantes, como Phoenix o Nashville.

Uno puede llegar a una ciudad y presentarse en una iglesia donde jamás ha conocido a nadie en su vida, pero hay camaradería, hay comunión, hay familia. Hay un sentido de familia que te une a personas a las que nunca has conocido, porque tienen a Jesús en común. Y el deseo, la esperanza, es encontrar allí personas que cuiden de ti, y que tú puedas cuidar de ellas, y que exista esa familia.

Juan dice que el hecho de que ellos anduvieran en la verdad había hecho posible eso: que cuidaran de las personas que pasaban por allí. Y nosotros también hemos sido testigos de algo de eso esta semana. Fue un ejemplo para toda la iglesia. Fue un ejemplo para los creyentes en todas partes. Aquellas personas a quienes Juan escribió andaban en la verdad, y eso las llevaba a amar a otros, incluso a quienes acababan de llegar a la ciudad hacía apenas cinco minutos. Les demostraban ese amor centrado en Cristo.

Colaboradores en el avance del evangelio

Y entonces llegamos a los versículos 6 al 8, donde vemos que andar en la verdad nos lleva a convertirnos en colaboradores en el avance del evangelio. Hablando de aquellas personas a quienes habían atendido cuando pasaron por allí y que luego enviaron a continuar su camino, les dijo: «Harás bien en encaminarlos de una manera digna de Dios, pues salieron por causa del Nombre».

Salieron por causa del Nombre. Eso significa que salieron representando a Jesús. Había personas que pasaban por allí y experimentaban la bondad de esos creyentes porque iban de un lugar a otro llevando consigo el nombre de Jesús adondequiera que fueran.

El hecho de que aquellas personas anduvieran en la verdad las llevaba a amar a los demás. Y los amaban de tal manera que participaban activamente en sostener la obra para que el evangelio siguiera avanzando. Así que eran colaboradores en la misión, aunque nunca salieran de su casa, aunque nunca salieran de su comunidad.

Hubo personas de nuestra iglesia allá en casa que hicieron posible este viaje. Ellas no vinieron a Alaska. Tenemos hermanos que no podrían subirse a un avión, incluso cuando traigamos un grupo de regreso. Pero les encanta la idea de que otras personas lleven el evangelio adonde ellos no pueden ir. Han dado generosamente a los misioneros con quienes hemos venido a trabajar. También han dado generosamente para ayudar a cubrir parte de los gastos de nuestro viaje hasta aquí.

Han hecho esas cosas, y ha sido una bendición verlo. Pero no es solamente porque les cae bien Derek, y no es solamente porque yo les caiga bien… probablemente. Es por salir por causa del Nombre. Por eso son tan colaboradores en el evangelio y en su avance como quienes viajan, porque hacen posibles esas cosas.

Cuando andamos en la verdad, eso nos cambia. Y la consecuencia natural es que queremos que otros también conozcan la verdad. ¿Alguna vez han salido a explorar y han encontrado algo que les entusiasmó tanto que quisieron contárselo a otros? Sé que Derek nos ha estado mostrando esta semana algunas cosas que encontró en Alaska y que le ha entusiasmado mucho descubrir. Normalmente, allá en casa, lo que me pasa a mí es que encontramos un lugar muy bueno para comer hamburguesas y queremos contárselo a todo el mundo. Y luego esos lugares siempre cierran, así que tengo que dejar de contarlo.

Pero a veces uno descubre algo que le entusiasma mucho y quiere que otros también lo conozcan. Esa es la respuesta natural al evangelio. Cuando andamos en la verdad, queremos que otros también conozcan esa verdad. Porque no es solamente algo que sabemos en nuestra mente. Es algo que nos transforma de adentro hacia afuera. Vamos a querer que otros también conozcan la verdad.

Sostener las cuerdas

Y eso llevó a los creyentes de aquel tiempo a apoyar la obra del avance del evangelio. Juan dice que llegaron a ser colaboradores de la verdad. Estaba mirando el tablero de anuncios que tienen aquí afuera el miércoles por la noche, y otra vez esta mañana, y veo que apoyan… No sé si es apoyo económico, no sé si es apoyo en oración, tal vez ambas cosas, quizá envían personas para trabajar con ellos. No sé de cuántas maneras participan, pero veo que de alguna manera están apoyando a misioneros en otras partes de Alaska. Creo que también vi Papúa Nueva Guinea.

Ustedes, aquí mismo en la zona rural de Alaska, están apoyando a otras personas que salen a servir. Y espero que entiendan que al andar en la verdad aquí donde están son tan colaboradores en el evangelio como las personas que se encuentran físicamente en Papúa Nueva Guinea. Porque ustedes hacen posible su trabajo. La expresión que usamos es _sostenerles las cuerdas_. Algún día Derek tendrá que decirme de dónde salió esa expresión.

Pero hay un dicho relacionado con los misioneros: «Nosotros seguiremos bajando al pozo si ustedes siguen sosteniendo las cuerdas». A veces nuestra tarea como creyentes es bajar al pozo. Y a veces nuestra tarea es sostener las cuerdas. Y al sostener las cuerdas, al ser quienes se quedan en casa y continúan orando y apoyando, ustedes son tan colaboradores en esa obra para el avance del evangelio como quienes bajan al pozo.

Y es algo que, sobre el papel, no tiene sentido. No sé con cuántas personas hemos hablado esta semana en gasolineras y aeropuertos, y cuando les decimos que vamos en un viaje misionero, nos miran como diciendo: «¿Por qué? ¿Gastan su propio dinero en boletos de avión para ir a Alaska y no van de vacaciones?». No, vamos a visitar algunas aldeas indígenas. Vamos a instalar electrodomésticos en la casa del misionero. Vamos a hacer esas cosas. Sobre el papel, no les tiene sentido.

Solo tiene sentido si la verdad te ha cambiado y estás andando en la verdad. Pero ahí es adonde te llevará andar en la verdad. Te llevará, desde el mismo lugar donde estás, a apoyar a quienes van, y tal vez incluso a ir tú mismo.

Y por eso quiero felicitarlos. Quiero felicitarlos por su apoyo a los misioneros que aparecen en ese tablero. Porque cuando andamos en la verdad, eso nos lleva a querer que otros también conozcan la verdad. Nos lleva a querer alcanzar a nuestra comunidad y a las zonas de alrededor, y a ser colaboradores de la verdad.

Aquellas personas, como Juan dice de ellas en el versículo 8, enviaron obreros, apoyaron a los obreros que salieron e hicieron todas esas cosas por causa del Nombre, para que más personas pudieran conocer a Jesús. Y a eso nos lleva todo esto finalmente. Si andamos en la verdad, otras personas tendrán la oportunidad de conocer a Jesús. Tendrán la oportunidad de encontrar la salvación que Él nos ha dado.

La verdad más importante acerca de Jesús

Y quiero concluir esta mañana con esa idea acerca de la verdad de lo que Él ha hecho por nosotros. Por si hay alguien aquí que todavía no lo sepa, la verdad más importante acerca de Jesús es que Él murió para pagar por completo nuestros pecados, a fin de que pudiéramos ser perdonados.

Cada uno de nosotros, por muy buenos, religiosos, fieles o moralmente correctos que hayamos vivido, está separado de un Dios santo por causa del pecado. Me encanta la definición de pecado que utilizan con nuestros niños pequeños en el campamento: el pecado es cualquier cosa que pensamos, decimos, hacemos o dejamos de hacer que desagrada a Dios. Y las Escrituras dicen que todos somos culpables. Podríamos pasar la eternidad separados de Dios por causa de ese pecado.

Nunca podríamos hacer suficientes cosas buenas para pagar por ese pecado. Tiene que recibir castigo porque Dios es un juez justo. Pero Dios también es amoroso. Así que, como nosotros nunca podríamos pagarlo, Jesús fue voluntariamente a la cruz y pagó por nosotros. Él no tenía pecado propio, así que asumió la responsabilidad por el mío y por el de ustedes.

Fue clavado en aquella cruz y derramó Su sangre para pagar por todo lo que hemos hecho que es malo y ofensivo para Dios, a fin de que nuestra cuenta pudiera quedar completamente limpia. Podríamos ser perdonados. Podríamos quedar libres. Podríamos tener una relación con el Padre. Podríamos tener vida eterna con Él. Él hizo eso por ti.

Si hasta hoy nunca has confiado en Cristo como tu Salvador, dentro de un momento el hermano Brian vendrá a cerrar el culto. Si tienes preguntas acerca de lo que Jesús hizo por ti, sé que a él le encantaría responderlas. A mí también me encantaría quedarme a hablar contigo y responder esas preguntas durante todo el tiempo que estemos aquí. Pero Jesús lo pagó todo. La verdad más importante que puedes conocer hoy acerca de Jesús es que Él pagó por todo lo que has hecho que te separa de Dios. Y después resucitó tres días más tarde para demostrarlo.

Una oración por la fidelidad

Padre celestial lleno de gracia, te damos gracias por la verdad del evangelio. Te damos gracias porque podemos saber con certeza quién es Jesús. Y por eso podemos saber con certeza lo que Él ha hecho por nosotros.

Padre, te doy gracias por esta congregación de creyentes y por su fidelidad al continuar andando en la verdad. Padre, te doy gracias por el ejemplo que nos dan. Te pido que los animes y los fortalezcas para seguir adelante y perseverar aun cuando sea difícil.

Padre, te ruego que bendigas sus esfuerzos para que sus amigos y vecinos, las personas de las comunidades cercanas, conozcan el Nombre y entiendan lo que Jesús ha hecho por ellos. Padre, si hay alguien aquí hoy que nunca ha confiado en Cristo, te pido que hables a su corazón por medio de Tu Espíritu Santo. Atráelo a Jesús para que encuentre esa esperanza.

Padre, si nos estás hablando hoy acerca de cualquier otra cosa, te pido que seamos obedientes a todo lo que nos guíes a hacer y que sigamos siendo fieles en andar en la verdad. Te amamos y pedimos Tu bendición sobre esta congregación. En el nombre de Jesús, amén.